Querido profesor

1495 Palabras
Abigail Morales Estaba sentada en la fila de en medio siento una más del aula de clases que babeaba por el profesor nuevo de inglés. Era un joven profesor de cabello castaño y lentes, sus ojos eran de un color gris y podía ver como un tatuaje en su brazo se transparentaba por su camisa blanca. Su espalda estaba dándome la espalda mientras mi cabeza se imaginaba las mil y un cosas que podría hacerme en esta aula de clases. El timbre sonó y todos se fueron saliendo dejándome sola con el, empece a guardar mis cosas ya que mi siguiente clase era hasta el otro edificio en 10 minutos. Me di la vuelta lista para ir hacia la salida cuando mi nariz estuvo apunto de sentir el dolor más fuerte posible por golpearme con un pecho duro y fuerte pero logré darme cuenta antes de tiempo y detenerme para no terminar con la nariz roja y adolorida. - Señorita Morales. ¿Podemos hablar un momento? No entendía porque me hablaba tan formal después de todo. El me ha escuchado pedirle más y que me trate como su puta pero cuando mire hacia la puerta donde entraba un alumno para dejar su mochila entendí porque me hablaba de ese modo. Una de las reglas de esta escuela es que está estrictamente prohibido que en los recesos los alumnos se queden en los salones si hay un profesor adentro del aula. - Abi... -me sujeto de la cintura pegándome a su duro pecho, sentí su gran erección contra mi pelvis y sentir eso solo hizo que me mojara mucho mas. Ya llevaba dos meses teniendo uno que otro encuentro con el pero solo eran besos y una que otra caricia que me hacía ver el cielo. Puede que para ojos de él sea muy fácil o muy intensa pero sinceramente quiero probar su polla y no he tenido suerte de hacerlo. Me beso los labios y su lengua paso por mi labio inferior pidiendo permiso de entrar a mi boca. Le di el acceso sintiendo como su lengua empujaba la mia. Lleve mis brazos a su cuello y con su cuerpo me empujó hasta que me tuvo sentada en una de las mesas del aula. Sus manos se aferraron a mi cadera jalándome hacia el y pegando su m*****o erecto en mi intimidad, solté un jadeo al sentir esa dureza y por calcularle a su tamaño. Necesitaba probarlo. - No creo poder aguantar más... Abi ponte de rodillas y chupame la polla. - Con gusto querido profesor. Me puse de rodillas y abrí su pantalón sacando su polla que no era de un tamaño muy normal que digamos, estaba larga y gruesa, sentía como me pesaba en la mano y con solo verlo sabía que no daría en mi boca y que me dolería como los mil demonios si se atrevía a meterlo en mi pequeño y apretado coño. Deslice un poco de saliva a su punta y después de prepararme mentalmente lo metí a mi boca hasta lo que pude que fue menos de la mitad. Sentía que mi boca se iba a romper. - Mierda profesor... Lo tiene bestial. No entra en mi boca... - Pero si entrara en otra zona. Me jalo del brazo y puse la mejilla sobre la mesa, levanto mi falda y mi braga la hizo a un lado, paso sus dedos por mi raja expandiendo mi humedad. Solté un jadeo cuando sus perfectos y hábiles dedos me frotaron ese punto lleno de terminaciones que me hace temblar. Lo mire sobre mi hombro y con una sonrisa se puso de rodillas, abrió mi raja con sus pulgares y con su lengua recogió toda mi humedad. Cerré mis dedos entorno a las orillas de la mesa tratando de sostenerme porque sentía que me iba a caer y no iba a querer levantarme más. - No lo meteré hasta que me lo pidas a gritos -susurro contra mi coño haciendo que su aliento enviara una corriente eléctrica por toda mi espalda. - Por favor... te necesito - ¿Me necesitas mucho? - Si... Querido profesor lo necesito... Escuché como su pantalón cayó al suelo y seguido de eso su enorme mano se acomodo en mi cadera jalándome hacia el, contuve la respiración cuando senti su punta pasar en mi raja compartiendo se de mi propia humedad, su punta se introdujo levemente a mi entrada y fue como ver estrellas con esa mínima introducción. - Por favor... Necesito sentirte -pedi callendo en la desesperación. Lo necesito, llevaba mucho tiempo deseando sentir como me rompe el coño. - Pídelo a gritos si no, no haré nada. Quise levantarme de la mesa pero su mano en mi nuca me impidió moverme, con su otra mano me dio una fuerte nalgada que me arrebato un gemido y me mojo todavía un poco más. - Por favor. Mételo, necesito sentir tu polla, follame profesor - Dios que delicia Lo sentí hundirse de golpe en mi y sin darme tiempo a acostumbrarme a su gran tamaño empezó a mover la cadera como si nunca hubiera probado un coño y fuera lo mejor para el. Me mordí la mano tratando de no hacer ningún ruido pero era imposible no soltar sonidos de placer por sentir su enorme polla rompiendome el coño. - Está tan rico tu coñito. Esta tan apretado. Me giro poniéndome boca arriba y volvió a introducirse en mi, sentí como mi cuerpo tembló por su intromisión pero mi coñito lo recibió gustosa - Si. Follame mas. Mi coñito es tuyo. - ¿Tu coñito es mio? - Si solo tuyo. Mi coño te pertenece. Subió una de mis piernas a su hombro mientras mi otra pierna la tiro por el suelo, quedé de costado en la mesa y estar en esta pose era un goso que me estaba haciendo ver las estrellas, podía entrar tan profundo en mi que sentia como me movía todos mis órganos. Me cubrí la boca con la mano cuando se me escapó un sonido más fuerte que los anteriores. - ¿te gusta como te follo? - ¡Si!... ¡oh dios si!... ¡tu polla se siente tan bien en mi coñito!... ¡Querido profesor! - Eso... si grita más mi preciosa alumna. Me jalo hacia una de las sillas donde el se sento y yo me acomode encima de el, puse mis ojos en blanco al sentir como se hundía en mi en esta pose. Quería ir lento, disfrutar de su carne en mi interior pero el tenía unos planes muy distintos. Me sujeto de la cadera y empezó a moverme con fuerza y rapidez haciendo que mis piernas ardieran y quemaran. Me sujete de sus hombros para no perder el equilibrio. Podía sentir como mi sudor me recorría abajo de mi ropa. - Necesito ver tus hermosos senos. Me abrió la blusa de la escuela mientras yo seguía con mi trabajo de follarmelo, mi corpiño quedó a la vista y después desapareció junto con mi blusa en algún lugar del aula. Sus manos se aferraron como grilletes en mis senos y empezó a pellizcar mis pezones duros con sus dedos mientras su cadera no dejaba de penetrarme con fuerza. Solté un jadeo cuando un nudo en mi parte baja empezó a formarse con fuerza. - ¡Dios!... - No cariño... Dios no te está haciendo esto. Me jalo de la nuca aferrándose a mi para que pudiera entrar lo más profundo que sea posible. Mis uñas se clavaron en su piel dejando media lunas en su pálida piel. Llevo su boca a uno de mis senos haciendo que el nudo se asentará más en mi vientre. Mis piernas temblaron y me termine corriendo encima de el mojando parte de la silla. Lo escuché gruñir y maldiciendo. Me empujó hacia la mesa y puse mis manos en la madera para que mi espalda no cayera de golpe en la superficie, llevo mis piernas a sus hombros y con sus manos aferradas en mi cadera empezó a penetrarme con más fuerza. Después de unas embestidas mas se corrió en mi interior sintiendo como me llenaba. Su frente cayó enfrente de la mia y sentí como una sonrisa tiraba de mis labios. Al fin había logrado hacer que me follara. Me sujeto del cuello y abrí los ojos para verlo. Sus ojos estaban furiosos. - No quiero ver qué ese idiota vuelva a tocarte. Tu eres mia al igual que este coñito, ¿entendiste? - Si querido profesor. - Ahora lárgate. Tengo clase. Me puse la ropa y el se acomodo su uniforme y su cabello, agarre mi mochila y salí del aula, todos empezaron a entrar cuando me estuve en la entrada por escuchar un grito. - ¡Mi silla está mojada! Solté una risa y mis ojos se toparon con el profesor que tenía una sonrisa coqueta y de suficiencia en sus labios. - Adiós. Querido profesor -Me despedí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR