Ean leyó por tercera vez el mensaje que su padre le había enviado. En este, William le estaba pidiendo que fuera a visitarlo a la mansión. Desde la última vez, no había vuelto a tener contacto con este. Le estaba dando el tiempo suficiente para que se decidiera. Así que no lo quería ver. Ean soltó un suspiro. Todo su cuerpo estaba cansado y lo que menos quería, era salir de casa. Se había pasado la semana completa trabajando en la empresa y luego visitando el hospital. Su horario estaba abarrotado de cosas que necesitaban su atención y no podía desatender su salud, sí quería seguir con el mismo ritmo de trabajo. Le había hecho saber a todos que sus pierna habían quedado incapacitadas, sin posibilidad de recuperación, pero lo cierto es que no era así. Desde que se despertó había e

