te conozco un poco

798 Palabras
—¿porque haces tanto escándalo?, ya te vi todo,¿o no recuerdas la noche que pasamos juntos?,—me dijo, —¡pero eso es difícil pervertido!, aun así también debo tener privacidad,vete—le respondi enojada, —¡solo entre porque te estaba hablando y no respondiste!, solo estaba preocupado y nada más,—me dijo, —¿a si?, y por eso me estabas acariciando el rostro,—le dije y se sonrojo, —¡basta eso no paso solo estabas soñando!,—se levanta y se va, después de que termine de bañarme me envuelvo en una toalla, —¡no tengo ropa para ponerme!,—le dije, el solo me miró de arriba a bajo y fue a su placar y me dio una camiseta suya, —muchas gracias,—le dije, pero el no dejaba de comerme con la mirada, debo aceptar que eso me calienta mucho, me hace sentir deseo, empiezo a quitarme la toalla y a ponerme la camiseta, —¡espera porque te cambiaste delante de mi!,dijiste que querías privacidad,—me dijo el idiota, —¿que con eso?, cual es la diferencia si tu mismo dijiste que ya me viste todo,¿cual es el problema?, además tengo sueño y no quiero ir al baño,me da mucha flojera,—le respondí, —¡bien bien!, de acuerdo como quieras, por cierto debes dormir en mi habitación hasta que mañana la mujer de limpieza arregle la otra habitación para ti,—dijo el, —¿vamos a dormí juntos?,—pregunto, —si, es lo que acabo de decir o ¿eres tonta y no entiendes?, entiendo si tiene alguna tipo de condición,—respondió el imbécil, ya lo no lo soporto me tiene harta la verdad, —¿que quieres decir con eso?, que imbécil eres además ¿cual seria el problema si es así?, las personas con condición no dejan de ser personas y necesitan de nuestra comprensión y cuidado,—le dije gritando entonces le pegue con una almohada, —¿como te atención a golpearme?, que no se te olvide que soy tu jefe y te puedo bajar el suelo,—me dijo mientras me golpea con la almohada a mi, —¿como puede golpear a una mujer indefensa?,—le pregunte y le vuelvo a pegar con la almohada, —¡no tienes nada de indefensa eres como un animal salvaje!, además estoy a favor de el derecho de igualdad, así que ten,—me volvió a pegar con la almohada y empezó una guerra en donde las plumas de las almohadas estaban por toda la habitación, —¡pareces un niño que inmaduro eres!,—le dije muy enojada, estaba mirando todo el desastre, —¡ponte a limpiar ahora mismo!,—me dijo el, —¡y tu vas a limpiar conmigo!, yo no hice este desastre sola,—fui a la cocina y traje todo para limpiar, le di todo lo necesario y limpiamos juntos, —estoy cansada me voy a dormir,—dije y me acosté en la cama, el se fue al sofá, —¿no vas a dormir conmigo?,—pregunto sin pensar, luego me sentí como una tonta al preguntar eso, —bueno si es lo que quieres,—respondió y vino a dormir a la cama, se acostó al lado mio y no podía evitar pensar en la vez que estuvimos juntos, era raro porque tenía muchos clientes y siempre trato de no pensar en eso, no quiero recordar las cosas que suelo hacer con ellos porque es horrible para mi, pero con el es diferente, incluso me calienta recordar el como poco a poco me fue devorando, el se volteo y comenzó a tocarme las piernas, entonces me di vuelta y estuvimos cara a cara y no aguante las ganas y me venció, lo bese con muchas ganas, —¿quieres hacerlo?,—me pregunto, —por supuesto que si,—le dije y lo seguí besando, hasta que empezó a subir sus manos y comenzó a levantarme la camiseta, era muy placentero, me gusta la forma en la que el me toca, y más me gusta la forma en la que el es conmigo en la cama, el siempre era gentil y siempre se preocupa porque pueda sentirse placer, eso es muy lindo y me hace sentir bien, apesar de que el me estaba pagando era diferente a los otros clientes que eran malos y brutos, no les importaba nada mi placer solo el de ellos, —por favor dime que te gusta, guíame, quiero hacerte sentir siempre bien para que no quede espacio para nadie más,—me dijo mientras esta sobre mi y me mira con esos hermosos ojos,
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