Narra Alina Si antes se sentía el ambiente pesado entre Leonardo y yo, ahora más. Fue terrible levantarme al otro día y tener que estar gran parte del día aquí, luego de cada roce o discusión, es mucho más complejo lograr tener una verdadera comunicación entre los dos. Me costó salir de mi habitación, me tomé mi tiempo para salir de ese lugar. Bueno, la verdad fue que no soporté el hambre, moría de hambre y por eso salí. Para mi sorpresa encontré comida servida para mí. —Come, desde ayer no has probado nada —dice Leonardo apenas sintió mi presencia en la sala. Asentí y fui directo a la cocina, encontré comida china y algunas cajas donde llegó el domicilio. Me senté en uno de los sillones más grandes a comer, no decía nada, sentía que no tenía mucho por decir en este momento. Leona

