Finalmente alquilaron el departamento al lado del muelle. El lugar contaba con una habitación bastante espaciosa, un baño con bañera, la cocina separada con suficiente espacio para colocar una mesa redonda dentro y una sala donde se podía colocar un juego completo de sillones más una mesa para recibir invitados y no comer en la cocina. La zona era la preferida de la mujer, los domingos a la mañana, siempre que su trabajo se lo permitía, salía a pasear con su novio. Caminaban a paso lento y degustaban los productos de los distintos puestos del mercado. Irse de casa había sido más sencillo de lo que pensaba, no solo sus hermanos la habían apoyado e impulsado, sino que el psicólogo la ayudaba a entender que ella era una persona individual, que si bien pertenecía a una familia que siempre la a
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