Maldita sea Durante todo el camino hacia la casa solo había un pensamiento en mi mente. Andrea. Por más que intenté sacarla de mi cabeza y concentrarme en la tarea que tenía entre manos, nada de eso parecía funcionar. Anoche me lo pasé muy bien, más de lo que jamás pensé que me lo pasaría. Por primera vez en meses me sorprendí riéndome y sonriendo en varias ocasiones. Esto solía ser difícil para mí debido al hecho de que siempre tenía tantas cosas que ocupaban mi mente, tantas preocupaciones. Normalmente no había tiempo para divertirme tanto. Me encontré queriendo experimentar más de eso y realmente no podía entender por qué. He hablado con tantas otras chicas en mi vida, pero ninguna de ellas parecía tener el mismo aura cautivadora que Andrea. La única persona que parecía haberse acer

