Cam acababa de llegar a la casa dentro del complejo donde vivía la abuela Rita con Eve. — ¿Hay alguien??? — preguntó asomándose en la cocina, pero no obtuvo respuesta así que dejó sus cosas, se lavó las manos y comenzó a acomodar cuando se vio sorprendida por algo (o alguien) que puso sus patas en sus hombros desde atrás —. ¡Oh, Eve! ¿eres tú? — dijo riendo mientras la pequeña en su forma gatuna de puma ronroneaba y jugaba con su cabello olfateando. Ella quería enojarse, le había dicho mil veces que no la tomara así por sorpresa, pero no pudo evitar reír mientras su hija hociqueaba y lamía su cabello. — GRrrr, rrrr...Mmm, tu cabello huele tan bien, mamá — murmuró en su mente. Cam podría jurar que la oyó en su cabeza lo que la sorprendió, pero no tanto como lo del amor repentino de su h

