Cam ajustó el último detalle del fino traje de dos piezas que llevaría esa noche. Era un elegante traje de mucama de camisa y pantalón hechos a medida, a la altura de la mansión Kennedy, donde trabajaba desde hacía un par de meses. Martha, su jefa, lo había mandado a hacer para ella. Y la joven, mal que le pasara, había ADELGAZADO, especialmente… pensó por cierto muy hambrienta. Pero eso no quitaba que, por alguna razón desconocida para ella, la excitación estaba a flor de piel, quizá porque esa noche sería la gran fiesta de John, el Alpha de la casa, y su tortura sensual de esas últimas semanas. La mansión se encontraba llena de preparativos y un aura de expectativa flotaba en el ambiente desde hacía unos días, podía palparse la ansiedad en el ambiente. Y eso no le ayudaba pues sentía

