10 Mientras paseaba por la playa, Jeremy miró hacia el horizonte, observando la espuma de las olas a medida que estas rompían sobre el mar azul. Caminaba sin pensar en nada y a la vez en todo; sintiendo nada y sintiéndolo todo. La cálida y espumosa agua se precipitaba hacia sus pies mientras el sol proyectaba sus rayos sobre su espalda desnuda, y la suave brisa acariciaba su cuerpo. Había perdido la cuenta de la cantidad de veces que había recorrido la playa de una punta a otra desde que llegó a aquel lugar. ¿Docenas? ¿Cientos de veces? De todas las playas de Kauai, no sabía en cuál de ellas se encontraba. Los días daban paso a las noches y perdió la cuenta de las veces que había visto el sol asomar por aquellas aguas azules y descender dejando un color anaranjado en el cielo hasta que l

