14 Sentado bajo una palmera, Jeremy contemplaba el horizonte al amanecer. Una mezcla de amarillo y naranja coloreaba el cielo conforme el sol iba asomándose desde el océano. Sonriendo, admiraba la belleza del paisaje que le rodeaba, desde las palmeras meciéndose por el viento hasta las exuberantes y onduladas colinas a lo lejos. Era como si estuviera experimentando la isla por primera vez: la forma en la que la cálida arena abrazaba los dedos de sus pies con cada paso que daba; el olor a sal, a arena y a flores de plumeria; el calmante ruido blanco cuando las olas rompían en la bahía. Desde que llegó a la isla, esa era la primera vez que se sentía relajado, en paz. Cuando su cabeza cayó en la almohada la noche anterior, se quedó profundamente dormido. Ya no recordaba cuándo había sido la

