Jenifer Elliot me estaba devorando los labios con una intensidad que me hacía perder el control. Mis piernas se rodeaban de forma instintiva a su cadera, sintiendo el calor de su cuerpo a través del agua. Mis manos se aferraron a su cabello, el cual estaba mojado y se sentía más suave entre mis dedos. Mi cuerpo, traicionándome, respondió al beso, dejándome llevar por la necesidad, aunque mi mente intentaba mantener algo de cordura. —Alex... —logré decir, mi voz temblando, interrumpiendo ese momento. —Está haciendo castillos de arena... —me respondió, su tono ahora grave y pausado, mientras sus labios se movían hacia mi cuello, comenzando a morderlo suavemente. Mi cuerpo reaccionó involuntariamente ante su toque, pero la mención de Alex me trajo de vuelta a la realidad, recordándome que

