Capítulo 31: Sueños. Ellen Mickalson. 1 de octubre. —Señor se está equivocando de persona—murmura con agitación, los ojos de la mujer permanecen fijos en el rostro del hombro quien es su esposo. La desesperación corre con la misma agilidad de la sangre en sus venas; el miedo de haber sido descubierta cala a profundidad en ella. Reclamándola por completo. —Cuanto tiempo vas a seguir con esto—inquiere el hombre mirándola con seriedad, aquel tono de voz estaba cargado con un deje de oscuridad y seriedad. Como si el conociera cada uno de los secretos de la mujer que mantiene cautiva, aun así, la delicadeza y suavidad se trasluce en cada toque. Aunque, la rabia por haber sido engañado empaña su expresión y sentimientos, permanece con un trato suave hacia ella, sin la intención de lastimarl

