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290 Palabras

Mis manos sudaban y mi respiración estaba agitada, seguía estando muy nerviosa. Seguidamente estando al frente de la puerta me decidí a entrar. Gire el pomo y entre, mi padre estaba muy repuesto y lo comprobaba ya que estaba de pie junto a la ventana. Repentinamente escuche su voz, indicándome que tomara asiento e inmediatamente lo hice. Él se acercó y me miro como cuando tenía quince años. Como si de alguna manera para el siguiera siendo una adolescente. —Tu madre dijo que tenías algo que hablar conmigo, empieza—mencionaba mientras tomaba asiento en el sillón. Mi padre a pesar de los años aún seguía viéndose muy atractivo, asemejándose en algunos aspectos a mí, sobretodo en sus ojos extrañamente avellanas, los cuales se debatían con los míos en las miradas que manteníamos. —Padre, par

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