-Laaaaaaaraaa, despierta, llegaras tarde al instituto – ignore los gritos de mi mamá para dormir unos cinco minutos más… Lara, ya es hora que despiertes – dijo mi mamá entrando a mi habitación muy enojada, me estire y todos los huesos de mi cuerpo sonaron al mismo tiempo, vi la hora en mi móvil y daban las 07:00 – mierda sí que es tarde – dije corriendo hacia el baño; cerré la puerta de este y comencé a prepararme, lave mis dientes, mi cara, cepille mi cabello n***o y puse un poco de delineador en mis ojos, di por terminado esto y baje por mi desayuno en la cocina donde se encontraba mi hermano Lucas, un morocho de ojos verdes. También estaba ahí el menor de mis hermanos llamado Nicolas, ellos estaban tomando café - Chicos ya es tarde, yo tengo que trabajar y su papá ya se fue así que Lucas- le entregó las llaves del auto – tendrás que llevar a tus hermanos a la escuela.
Subí al auto y junto conmigo subieron Lucas y Nicolas, primero dejamos a Nico en su escuela y luego emprendimos el viaje al instituto, estuvimos en 15 minutos, yo baje el auto y en la entrada se encontraba una de mis mejores amigas llamada Karla – Te he extrañado rubia hueca – dije abrazándola, fue entonces cuando sonó la campana para entrar a clases.
Candel ¿está escuchándome?- alce la vista para ver a la profesora Shawn adelante mío con una cara muy enojada- disculpe, me quede pensando en la vida- por mi comentario toda la clase se rio- señorita Candel le voy a pedir que piense sobre la vida en el recreo- parece que todos los astros escucharon a la profesora Shawn porque en ese instante sonó la campana indicando los 10 minutos de recreo. Salí de mi salón para tomar aire y conmigo venía Karla; estábamos en el patio del instituto cuando vi a un chico de piel blanca, cabello n***o, ojos de color marrón claro, en mis 4 años en ese instituto jamás lo había visto, el aparentaba ser mayor que yo, me quede unos minutos observándolo cuando él se percató, ahora los dos nos mirábamos fijamente, sentía una gran conexión, quise preguntarle su nombre pero sonó la campana y eso significa que debía volver al maldito salón.