Apenas logró recuperar el aliento y me gira sobre mis manos y rodillas. Destroza mi pantalón y mis bragas. Su boca succiona mi coño y suelo un alarido de gozo, muerde y lame, invadiéndome y follándome con la lengua. Me estiro y aprieto la tierra bajo mis dedos, mi vientre estremece y mi coño se contrae, el calor es insoportable y quiero que me folle ya o perderé la cabeza. se Su lengua roza mi clítoris y me corro. —¡Kane!—Grito y convulsionó. Mi pecho cae sobre el suelo, ofreciéndole mi trasero, el cual muerde. Mi coño se contrae por la mordida, duele y arde un poco, pero su lengua calma el malestar. Su dedo me penetra y de inmediato muevo mi cadera, deseando algo grueso. —Cuando mi polla esté enterrado en este precioso coño, estaré cambiando—me indica y rota el dedo. Mi coño se contr

