Isabella estaba junto a sus amigas en una cafetería, dado que era sábado y ninguna de las chicas tenía que asistir a la universidad ese día, además de que solo tenía medio turno en la noche para trabajar en el restaurante. Se sentía mucho mejor que el día anterior, por lo que tuvo que reconocer que el té de frambuesa había funcionado para hacerla sentir mejor. “Tengo que agradecerle a Renato” —pensó en ese momento, mientras continuaba escuchando cómo sus amigas hablaban. También había seguido pensando un poco en la trama de la historia que se le había ocurrido, de modo que pudo repasarla, dándole el mejor sentido posible a los personajes que se le habían ocurrido… y de verdad estaba muy motivada, pues le gustaba mucho la fantasía. Las tres desayunaban gustosas y se ponían al día sobre l

