Las puertas del infierno se abrieron para darme la bienvenida, te prometo guardar un lugar especial donde tu alma se consuma cada día con deleite y yo pueda disfrutar de ver cómo pagas una a una las lágrimas que derrame por ti. Tu maldito y falso adiós Scarlett —Yo trabajaba para el señor Augusto, era una de las empleadas domésticas, en aquel entonces yo era muy joven y algo inocente, ni entendía el mundo, pero quizás por mis raíces del campo o por mi ingenuidad me sentí atraída por el señor de la casa, no estoy segura de si me correspondía o no, pero el tiempo se detenía cada vez que nuestras miradas se cruzaban —empieza a decir como si estuviera escribiendo un libro sobre la historia de un gran amor. Creo que ahora sé de dónde Augusto sacaba sus definiciones sobre el amor. —Una noch

