capítulo 20

1134 Palabras
Ya han pasado cuatro días en México y Camila podría decir con audacia que los últimos dos días han sido muy diferentes, después del incidente, ella parece encontrar algo diferente en Santos. Él realmente no se ve duro como el chico malo que retrata. Él tiene sus lados suaves también y Camila estaba decidida a encontrar más sobre él. Se suponía que su viaje terminaría mañana, pero Santos lo había prolongado por cinco días más porque tiene más cosas con las que lidiar. Así que, en definitiva, Camila sería libre pronto. Ella sólo tiene trece días más con Santos. Esa noche, ella estaba sola en su Lodge tiene Santos aún no ha regresado. Ella incluso comprobó la hora en forma separada, pero él no llegó. Ella sintió la tentación de llamar al teléfono de él, pero se contuvo. Sólo están Unidos por un contrato y nada más. El golpe en la puerta la sorprendió y apresurfue a responder pensando que era Santos, pero la puerta se abrió al rostro de Daphne. «¿Qué … "¿Dónde está Santos?" Daphne. Camila apenas había hablado antes de intervenir. Daphne hizo un intento de entrar, pero Camila bloquesu entrada. Frunciel el ceño ante la actitud autoritde Daphne. "Disculpe, ¡También puedo llamar a los valores!" Camila pronunció estrictamente. "¿Qué tipo de tonterías y locura es esta? ¿Quién crees que eres que puedes entrar en la choza de alguien? ¡Es una locura porque no sé cómo llamarlo exactamente!" Camila rants. Daphne estaba furi. La ira Visible corría por sus venas. Le dolía más que Camilla no se dirigia a ella como una persona ordinaria reconocera una princesa. "¿Te das cuenta de que estás hablando con la princesa... - ¿Y qué? Camilla entra. "Incluso una princesa requiere corrección. Y sólo será respetsi se respeta a sí misma. ¿Te enseñaron esto en absoluto? ¿Cómo no puedes ser desvergon? Ya estás casado y todavía quieres a tu ex. — ¿Qué? Como tu bolso de mano o qué exactamente? Eres una Daphne muy egoísta y eres una chica material. ¡No te mereceres en primera instancia! Daphne levantó su mano a Hut Camila mientras sus palabras realmente le decían pero una voz la detuvo. Las dos señoras le giraron la cabeza y resultó ser Santos. Daphne rompió en lágrimas falsas de inmediato. Camila no se sorprendió, lo esperaba. "¡Santos, no vas a creer lo que ella me dijo!" Daphne continuó con sus lágrimas de cocodrilo. Camila estaba disgustcon ella. Ella definitivamente no será palabras de burla con ninguno de ellos. Ella miró a Santos una vez y luego entró en la choza, dejando a los dos solos el uno al otro. Ellos todavía quieren el uno al otro, así que ella se fue a los dos. Ella se sentó su trasero en el sofá y pegó sus ojos a la televisión, pero su mente estaba en otra parte y se preguntaba qué iban a discutir en ese momento. ****** "Santos, ¿Escuchaste lo que me dijo? Tell that's not the type of person you want to be with» (en inglés). Sus lágrimas cayeron como pequeñas gotas de lluvia. "¿Qué quieres decir?" Santos sonrió. "Vine a buscarte" Daphne respondió. ¿Por qué? Él pregunta "Estoy enfermo, necesito que alguien me lleve al hospital ya que Miguel no está cerca y es tarde afuera. Sé que puede que no quiera ayudarme, pero realmente necesito esto ya que no hay ningún controlador disponible. Mi chofer no está cerca … yo … yo … Estoy muy enfermo" Camila frunciel el ceño fuertemente desde donde estaba de pie observándolos. Ella miraba a través de la perilla de la puerta. Ella no sabe por qué los escuchaba y le duele saber que Santos estaría dispuesto a ayudarla. "¿Sólo eso?" Él le pregunta. Daphne cabecy y las mandíde de Camila cayó en la decepción, parece que él va a ayudara. "Informaré a mi chofer. Vaya prepárate "respondió Santos y Camila se sintió alivial menos, él no la iba a conducir. Ella rápidamente se deslizde de nuevo al sofá y fingió estar viendo el espectáculo en la televisión. No hay palabras entre ellos. Ella se puso rígida una vez que él pasó la parte posterior del sofá para dejar caer el maletín de dos que tenía en la mano a la mesa de pie. Entonces empezó a jalarse los paños hasta que lo dejaron en pantalones cortos. Las demásH como Camile trató de resistir el impulso que miraba, ella no pudo. Ella no pudo evitar mirar. Estaba bien construido como un tanque con su altura elevada. Sus ojos se abrieron al ver la herida en su brazo. Era profundo. Él envolvió un pañuelo en él, era sangritambién. Antes de que ella pudiera hablar, él se mudó al baño. Él salió unos minutos más tarde refrescado. Su brazo seguía sangrando, pero él lo ignoró. "¡Santos, estás herido!" Ella dijo histéri, señalando su brazo. "Lo sé bien" respondió él y ella se tragó en nada. "Tienes que ir a ver al médico", dijo "Lo sé bien" respondió. Después de que se vistien en un pantalnegro de corredores, sostuvo su teléfono y se sentó en el otro sofá mirando. El brazo debe estar realmente lastimarlo y sin embargo se negó a hacer lo correcto. Encontró sus piernas llevándola al baño, regresó con el kit de primeros auxilios. Sin que él se lo pidiera, ella se apresura a limpiar su herida. Él gimió de dolor mientras ella tiende a su dolor. "Lo siento …" La palabra se le escapde de la boca, ella sigue atendiendo a su dolor. "Oucch …" Él gimió, esta vez dolorosamente. Incluso la sostuvo con la mano sobre su brazo. Camila se rió. Ella se preguntó si él realmente estaba dolorido o si estaba fingiendo estar dolorido. Es difícil predecir a un hombre como Santos … "¡Tres balas, cómo es!" Sus ojos se abrieron. Ella lo sacó uno tras otro y luego empezó a limpiarlos. "Hay que tener cuidado... No te vas a lastimar si tienes cuidado ", dijo. Esas palabras exactas le hicieron recordar a su abuela, ya que eran las palabras exactas que ella siempre le decía cuando él estaba creciendo. Ahora, él se preguntaba cómo se sentiría si fuera su madre, pero ella nunca lo amó un poco como ella alwats se refieren a él como una maldición. "Awww" fingió gemir de dolor y la expresión en la cara de Camila era algo que nunca había visto en años. Una sensación de incomodidad le sacudió el pecho. Un impulso que no pudo resistir. Levantó la otra mano y se quitó el pelo que le cubrla cara hasta los hombros... Él no podía dejar de mirarla.
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