La mirada de Valeria podía ser descrita con una simple palabra; celos. Sentía que le recorrían todo el rostro hasta aposarse en sus pupilas y ser vomitados con odio por ellas. Su acompañante le echó un vistazo, extrañado por el comportamiento de Valeria, pero ella pareció estar demasiado distraída como para percatarse, su mirada solo se postraba en la mujer que caminaba hacia Mateo. —¿Pero qué te sucedió, Mateo? —preguntó Mariah con cierta preocupación. —Nada importante. —Mateo rió de manera leve—. Solo que me paré frente a un charco mientras un camión pasaba, no reaccioné lo suficientemente rápido. Mariah rió entre dientes. —Lo siento, lo siento. —Sonrió de manera más amplía, ganándose un débil manotazo por parte de Mateo. —No es gracioso. —Él también rió, aunque, en realidad, nece

