—Güven… Con un movimiento agresivo terminó lanzando a la mujer contra uno de los enormes jarrones persas y de inmediato el sonido de la cerámica quebrandose hizo que la casa cobrara vida. La mujer se incorporó de inmediato notando como su mano sangraba. —Maldito perro infeliz—bramó en dirección de Erdem—. Viene a mi casa buscando sembrar cizaña y pensando que centrando la atención en mis seres más allegados podría jugar con mi cabeza. Conozco cómo funciona la policía mujer. El nombre incorrecto pero esperado podría hacer que cualquiera se tragara una mentira, pero no es mi caso. ¿Sabes quien fue Aysu? Esa mujer lleva a mi lado años, años. Podría considerarla como una figura materna dentro de esta casa y ha visto cosas que podrían haberme destruido el primer día nada más con comunicarlo

