—No soy alguien que se mide Rizvan y sales vivo de esto, deberás ser tu quien aprenda a hacerlo porque he hecho demasiado para poder ser el hombre quien toma las decisiones. Si vives o mueres, no cambia lo que la Turk es y tal vez esa sea la razón por la que eres tan soberbio—menos de un segundo después de terminar la oración, apretó el gatillo con fuerza haciendo que Rizvan sintiera nauseas cuando escuchó el clic. La sangre, si es que le quedaba…bajó a sus pies y casi lo lleva al suelo. Mierda. Era un bastardo hijo de puta. —No te pongas pálido, Rizvan. ¿No dijiste que corriste el riesgo? Uno de sus hombres se acercó a Ruzgar y en su oído mencionó su preocupación. Estaba sangrando demasiado, si moría un triadista dentro del Kale habría cosas que el Kalendir tendría que explicar al

