ESTAMBUL, TURQUIA. Elif movió las piernas que mantenía cruzadas, su pie se movía de arriba abajo, como una respuesta de su cuerpo a la ansiedad. Ruzgar llevaba al menos media hora encerrado en el estudio con Fassali y quedando resuelto el tema de las visitas, ella pudo dar espacio a su cabeza a otras problemáticas. Observó sus zapatos. ¿Quién más si no alguien que habitaba debajo de su propio techo para saberlo? Los zapatos iban acompañados de esas fotografías que no podía dejar de ver en su teléfono. Se quedó en silencio recordando ese maldito traje. Era el mismo completamente. Apretó el celular y después tomó una decisión de la que pensaba no arrepentirse. Las borró. Ese maldito desgraciado no iba a jugar con su mente y si en algún momento habia algo como eso, ella era lo suficiente

