VIKRAM NARRA: Tomé mis cosas y no me importó lucir como un loco luego de colgar aquella inesperada llamada, así me sentía. La camarera volvía con la botella que recién ordené pero ya estaba de pie y con efectivo en mi mano que le tendí quitándole el objeto y llevándolo conmigo sin mediar. ¿Qué carajos había pasado? ¿Por qué Triada se escuchaba tan desconsolada? Mandé al carajo la distancia, el tiempo y todo lo que me mantuviese alejado de ella, el orgullo también estaba incluido en esa lista y mientras encendía el auto me di cuenta de que no había forma humanamente posible para que sacara de mi sistema a esa chica tan preciosa y única con la que el destino me topó de narices. Estaba lejos, no demasiado, una ciudad cercana y algo transitada pero no había forma de que siguiera alejado

