CAPÍTULO 35 – Una confesión inesperada

4593 Palabras

Las últimas semanas que estuve en casa, cada mañana a las seis en punto, llegaba Máximo para hacer una rutina de ejercicios juntos. Comenzábamos trotando en el prado de mi casa veinte minutos. Terminaba cansadísima, realmente estaba en muy mala condición física. Luego, seguía una rutina de abdominales, donde siempre competíamos por quién lograba hacer más abdominales y no había que olvidar las sentadillas, otra tanda de competencia, para ver quién lograba romper su propio récord del día anterior y luego continuábamos con más ejercicios. Así estábamos una hora, hasta las siete de la mañana, cuando él debía volver a casa de sus padres para desayunar e irse al trabajo. A veces desayunaba conmigo y luego yo lo acercaba a su casa en uno de los autos. Vivíamos cerca, pero después de comer, era m

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