—Está rara... —le susurro a Arturo, mis palabras flotando en el aire, mientras mis ojos no pueden evitar seguir la dirección por donde Karen acaba de desaparecer. Hay algo en su comportamiento que no encaja, algo en su mirada, en la forma en que se alejó, que me hace sentir una inquietud profunda. No sé qué está pasando, pero algo no está bien. —Lo está... Algo no nos está diciendo —responde Arturo, su tono grave y serio haciendo eco en la habitación. Él también siente lo mismo, la misma incomodidad. Se toca suavemente la coronilla, donde Karen le dio un beso, y su expresión se suaviza por un momento. Sonríe, pero no con la misma ligereza de antes, sino como si tratara de ocultar un dolor o una preocupación que no sabe cómo compartir. —Me recordó a mamá cuando nos daba las buenas noc

