No podía simplemente dedicarme a disfrutar un poco del momento, porque siempre tengo que arruinarlo todo, quiero gritar y sacar lo que llevo dentro, la impotencia que siento en este momento a raíz de todo. Qué frustración tan inmensa. —Dan, por favor… ¡Cálmate!. Digo en un tono conciliador, no quiero ser la responsable de que le dé un paro cardiaco. —Nathalie, ¿qué tengo que hacer?, para que te veas con mis ojos. Sus ojos están rojos y apenas me percato que tiene lágrimas acumuladas. —A que veas lo que siento dentro por ti. Dice, mientras pone una de mis manos en su pecho, no puedo evitar que mi respiración se corte de manera imprevista. —Por esta ocasión no hablaré por Fred, lo haré solo por mí… por lo que llevo guardando desde hace muchos años y tú ni siquiera imaginas. Nathalie,

