—Sí, muchísimo y que sea duro, por favor —pide con mucho placer. —No se diga más, este chico estará a todas las órdenes de su princesa. —Deja un corto beso en sus labios y luego la voltea dejándola a espaldas. Sube un poco su falda y le baja las bragas, ella tenía medio cuerpo acostado sobre la mesa, sus piernas estaban bien estiradas y sus pies tocaban perfectamente el piso. Ascher se arrodilla y coloca las manos entre sus piernas, quería abrirlas un poco para ver a su consentida, acerca su rostro y besa su piel húmeda. —¿Cómo mierda le haces para estar siempre empapada? —Él se sorprende pues no había hecho absolutamente nada. —Desde que me cogiste por primera vez no he dejado de tener pensamientos muy sucios, las veces que te veo y nos besamos me he imaginado de todo haciéndome moj

