CAPÍTULO VEINTE Mackenzie regresó a su apartamento sabiendo que tenía que olvidarse de ello. Pero no podía hacerlo. En vez de lamentarse, volvió a tomar los archivos del caso. Nunca había sido del tipo que se rendía. Y no estaba a punto de empezar ahora. Mackenzie sabía que ya los había examinado de arriba abajo y que no se había perdido nada, pero era la única cosa productiva que se le ocurría hacer. Quizá si los archivos del caso le enseñaran algo, al menos podría comentárselo a Bryers—si McGrath no le había dado órdenes de que se mantuviera alejado de ella. Al tiempo que estaba poniendo los archivos de vuelta en las carpetas, sonó su teléfono móvil. Le saltó el corazón en el pecho, ya que estaba segura de que se trataría de Bryers o McGrath, para decirle que había surgido algo nuevo

