Scarlett
Iván me asignó una escolta personal, no por que quisiera protegerme sino porque quería mantenerme vigilada, aun estaba débil debido a lo que él me hizo, así que, ambos matones me bajaron del auto y me llevaron al departamento. Me dejaron caer en el sofá sin ninguna delicadeza como si yo no fuese una persona sino un simple objeto y después se fueron, hoy no iría al instituto ya que a Iván no le convenía que me vieran en este estado tan deplorable.
Me recuesto con cuidado en el sofá deseando terminar con mi vida, una opción bastante tentadora para al fin librarme de las garras de Iván, pero ¿por qué no lo hacía? La respuesta era más complicada que la pregunta, la primera era porque no podía dejar a mi madre y hermana a la merced de ese monstruo y la segunda era porque no tenía el valor suficiente para hacerlo.
Ese día no salí del departamento, ni el día siguiente, ni el día después de ese. Preferí sumirme en mi depresión que salir a darle la cara a ese desgraciado y decirle en la puta cara:
>
Reúno la poca energía que me quedaba para dirigirme al cuarto de baño, necesitaba una ducha así que dejé el agua caliente me envolviera.
Desearía ser libre.
El agua resbala por mi espalada.
Desearía poder vengarme de Iván.
Envuelvo mi cuerpo en la suave toalla para después salir a la habitación a buscar mi ropa interior, revuelvo algunas cosas dentro del cajón buscando algún conjunto.
—Así que aquí estuviste todo este tiempo, solo espero que no me estés evitando.
No pude evitar soltar un sonoro grito al escuchar su voz, ahí estaba él recostado sobre mi cama con su mirada sobre mí, aferro aun más la toalla a mi cuerpo.
—¿Cómo entraste?
—Por la puerta, chica lista —responde como si fuera obvio y yo fuera una retrasada.
—¿Y la escolta? —Como dije anteriormente Iván me había asignado una escolta personal para mantenerme vigilada y esos dos gorilas han estado custodiando la puerta desde hace dos días.
—Me estorbaban así que los puse a dormir —Aron se encoge de hombros como si fuera algo natural.
—¿Los mataste? —La idea de tener a dos cadáveres afuera de mi departamento me daba náuseas.
—No, solo los dormí —fue lo único que dijo sin dar explicaciones.
—¿Qué haces aquí Aron?
—¿No es obvio? —Me limito a negar con la cabeza —tenemos un asunto pendiente y no me iré de aquí hasta que obtenga lo que quiero ¿entiendes?
Trago en seco al escucharlo, estaba loco si pensaba que me arriesgaría a que Iván le hiciera algo a mi familia por ayudar a este idiota, ahora confirmaba que los ambos estaban locos.
—Estás loco si crees que te voy a ayudar, por tu culpa casi matan a mi familia y a mí —digo con resentimiento, el solo hecho de recordar como golpearon a mi madre y hermana me ponía mal—así que, te voy a pedir de la manera más amable que te largues.
—Y si no quiero ¿qué harás? ¿Llamarás a tu novio? —Su pregunta me desconcierta ¿novio?
—¿De qué estás hablando? —Aron se levanta de la cama y comienza a caminar alrededor de la habitación deteniéndose en las fotografías que había en mi tocador.
—Ayer por la noche Iván se tomó la molestia de ir a buscarme y me advirtió que tú le pertenecías y que no me quería cerca de ti —abro mis ojos con sorpresa, ¿por qué Iván haría algo así?
—¡Eso es mentira! Entre ese idiota y yo no hay nada —Aron sonríe ante mi impulsiva respuesta.
—Lo que haya entre tú y el hijo de puta de Iván no me interesa —él se da la vuelta y camina hacia mí —pero te diré lo que si me interesa, si quieres que te deje en paz tendrás que compensar el ridículo que me hiciste pasar.
—¿Qué tengo que hacer?
—Primero tendrás que cambiarte porque no creo que ir desnuda sirva de mucho —se burla.
Me sonrojo al darme cuenta que solo una toalla cubría mi desnudo cuerpo, literalmente estaba desnuda frente a Aron Izavok, tomo unos texanos color n***o, unas zapatillas del mismo color y una sudadera color rojo; una vez que estuve lista nos dispusimos a salir del departamento.
Dudo al cruzar la puerta. ¿Qué tal si Iván se entera?
—Él no sabrá nada de esto —comenta Aron como si hubiera leído mis pensamientos —. En este momento Iván se está revolcando con la primera zorra que se le cruzó en el camino.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Porque fui yo quien metió a esa zorra en su cama.
—Tenías todo planeado para que aceptara ir contigo —afirmo.
—Te falta mucho por vivir y aprender de este mundo —responde —además recuerda que me lo debes.
Cuando salimos del edificio me sorprende no encontrar ningún tipo de escolta o auto que esperara a Aron, a diferencia de Iván, él solía salir con cerca de cinco hombres de su misma edad que aparentaban ser sus amigos, pero en realidad eran su seguridad, ya que el imperio Kozel tenía muchos enemigos.
—¿Dónde tienes esa Harley negra? —Su pregunta me toma desprevenida.
—¿Cómo sabes que tengo una Harley?
—Sé muchas cosas acerca de ti Scarlett —su rostro se acerca al mío —cosas que ni siquiera tú conoces.
—Está a la vuelta del edificio.
Aron se aparta y comienza a caminar seguido por mí, solía estacionar mi motocicleta de este lado del edificio en el garaje de un vecino, no podía dejar que Iván me quitara también mi hobby favorito. Aron sonríe al ver la motocicleta, la pregunta era ¿para qué querría Aron verla?
—¿Qué esperas para encenderla? —Me acerco y coloco la llave y la enciendo provocando un fuerte rugido por parte de esta, era mi orgullo esta motocicleta.
Una vez encendida Aron se sienta detrás de mí colocándose el casco de repuesto que le había ofrecido, sus grandes manos rodearon mi cintura provocando que la piel bajo mi ropa se erizara.
—¿A dónde vamos? —Pregunto.
—Solo conduce —me limito a asentir para ponernos en marcha, era una suerte que el casco cubriera todo mi rostro ya que sino Aron habría visto mis mejillas enrojecidas. Llevábamos cerca de veinte minutos conduciendo sin rumbo, ya estábamos algo lejos del centro de la ciudad por tanto la curiosidad crece más dentro de mí por saber hacia donde nos dirigimos.
—Gira a la derecha —pide.
Obedezco.
Esta parte de la ciudad era del todo desconocida para mí, las calles estaban desoladas y rodeadas de callejones, las paredes tenían todo tipo de mensajes y de dibujos urbanos. No me sorprendía que Aron frecuentara este tipo de lugar. Nos detenemos frente a un enorme portón n***o, Aron baja de la motocicleta y toca, un hombre con diversos tatuajes en los brazos lo recibe, no podía escuchar de que hablaban era como si quisieran mantener la conversación lejos de los curiosos. Especialmente de mí.
—Estamos listos —Aron se monta de nuevo en la motocicleta esta vez sin ponerse el casco.
—¿Listos para qué?
—Para que inicie la carrera.
Fue entonces cuando las enormes puertas negras se abrieron dejándonos entrar donde una arena de motocross nos recibió.