Capítulo 4

1286 Palabras
Narra Luciano A las seis de la mañana me pongo en pie, con el tiempo no he necesitado de las alarmas, mi reloj bilógico es muy puntual, en mi cabeza ya tengo mis horas de sueño programado, así que la puntualidad no es un problema para mí. Bajo las escaleras para disponerme abrir, cuando voy a la puerta veo que algunos ya están llegando. - Buenos días, chef Daniel, Mike y Tony, ya estaban en la entrada esperando para ingresar, van directo a sus puestos para organizarse, su trabajo es adelantar con la preparación de algunos ingredientes mientras se traen los que se necesitan más frescos, aunque en las horas de las mañana el menú es un poco más ligero que el resto del día. - Buenos días, chicos; ¿Domi ya llegó? – pregunto mientras remango las mangas de mi camisa blanca - Si, chef – responde ella con su voz baja detrás de mi - Oh, si aquí estas, bien prepárate para irnos a comprar Salgo del restaurante y espero a la chica en mi auto, ella siempre lleva su cabello recogido, sin una gota de maquillaje y con su uniforme. - ¿Lista Dominic? – cuestiono para romper el hielo, la verdad me siento algo apenado por lo que ha pasado ayer, pero no comprendo por qué ella solo se queda callada. - Si, chef - Hoy volveremos a la pescadería a la cual fuiste ayer a comprar los mariscos, revisé en mi agenda y aun no te había explicado sobre eso, ¿Por qué no me dijiste? La miro y solo está con su cabeza agachada mirando sus dedos - ¿Por qué siempre haces eso? Dejaste que te regañara y simplemente te quedaste callada - No creí correcto interrumpirlo en frente de todos – responde casi que en un susurro, que extraña es, detesto su forma de ser tan pasiva, las personas así son fáciles de aplastar porque son débiles ante los demás. - Bien, ya eso no importa, hoy te daré la clase. Creo que las disculpas me las puedo ahorrar, no creo que a ella le importe mucho si lo hago o no. Llegamos al lugar donde compro los mariscos, le muestro a ella peces, camarones y ostiones, le muestro lo que hago para saber cuáles son los correctos, esto es algo que yo mismo hacia porque sentía que si no era así que no me darían la calidad que yo busco en mis platos. - Mira bien Domi, para esto debemos tener nuestros sentidos al cien por ciento, debes sentir las textura de la piel, de la carne, olfatear sus aromas y ver sus colores, aquí no puedes sentir asco incluso de meter hasta un pedazo de carne cruda a tu boca. Ella me mira haciendo un gesto de desagrado y yo rio por eso - Es broma, pero si debes tener tus sentidos muy despiertos. Caminamos por cada estante mientras ella lleva las bolsas con las compras, le voy mostrando la calidad de los productos uno a uno y luego dejo que ella lo haga por su cuenta, al terminar volvemos al auto para llevar las compras al restaurante. Saliendo de la pescadería noto que alguien que no es de mi agrado llega y agradezco el hecho de ya haber terminado mis compras, es solo un chef de la ciudad bastante egocéntrico con el cual no he podido encajar por algunas razones. De vuelta a la cocina los chicos reciben las compras y esta vez sí supervisan. - Chef, la señorita Michelle está aquí, lo espera allá dentro Me informa uno de los chicos mientras recibe las bolsas de las compras - ¿Michelle? Vaya, no sabía que vendría Lavo mis manos para ir a saludarla, me sorprende que no haya avisado antes de venir aquí - Hey, que sorpresa, no te espera hoy – le digo dándole un beso en los labios Michelle es mi novia hace un mes y medio, la conocí aquí en el restaurante, venia de forma habitual y pues un día se quedó hasta el final del servicio, charló un poco conmigo y pues nos hicimos amigos, ella se volvió alguien cercana a mí y luego de un tiempo nos hicimos novios, llevamos un mes y medio de novios y de amigos un par de años. - Quería sorprenderte con unos cruasanes, sé que te gustan mucho así que pensé que podíamos desayunar juntos y charlar un rato, ¿Qué te parece? - Vaya, es un lindo gesto de tu parte, de verdad no lo esperaba pero es que hoy es un día bastante ocupado para mí y pues no me avisaste por lo que no… - Oh, lamento interrumpirte, debí avisar que vendría, soy una tonta.   La chica se pone de pie y toma su bolso - No, espera, es que ayer tuve un pequeño inconveniente con los chicos porque creo que me confundí con la programación de mi día y… - Que vergüenza, por mi culpa de seguro; una vez más disculpa por venir sin avisar  El ambiente se torna incomodo porque creo que no usé las palabras correctas, esto si es algo de lo que quería hablarle pero no de esta forma - No creas que ha sido por ti, fue mi culpa porque no sé dónde puse mi cabeza; pero de igual forma creía conveniente acordar los espacios en los que podamos vernos y así evitar cosas como las de ayer. Ella sonríe levemente, se acomoda la bolsa en su hombro y deja en la mesa la canasta con cruasanes - Que estábamos pensando al querer intentar un noviazgo entre tú y yo, te conozco como la palma de mi mano y comprendo lo importante que todo esto es para ti, cada vez más el tiempo y tu trabajo te va a consumir de una manera que ya no podremos vernos a menos que yo venga a desayunar, almorzar y cenar aquí todos los días de mi vida. - Claro que no, estas exagerando - Luciano, estamos arruinando una amistad de varios años por este intento de noviazgo que estamos teniendo, ¿no crees? No había pensado en eso, se escucha bastante cruel viniendo de ella que es demasiado dulce. - No lo sé, es algo que antes no había pensado - Sabes, creo que lo mejor para ambos es frenar las cosas en este momento, de esta manera y no esperar a que nuestros sentimientos se involucren más, para mí sería lo más sano porque perfectamente sabes lo que estoy buscando en un hombre, me conoces, yo quiero ser la prioridad de la persona con la que desee estar y tu prioridad es tu trabajo, no digo que este mal pero creo que no eres lo que busco en una relación amorosa, como amigos podemos hacer que las cosas funcionen porque no esperamos nada a futuro, pero de una relación proyectamos vidas juntos, proyectos juntos, etc. Quizás en este instante siendo novios estamos caminando por caminos distintos. Me resulta increíble su madurez, la verdad no es algo que quiero que pase porque me gusta pero no voy a nadar en contra de la corriente, menos ahora que aspiro expandir en algún momento y requeriré de más tiempo para eso. - ¿Estas segura de lo que quieres? – pregunto para darle chance de replantear su respuesta - Si, piénsalo y verás que tengo razón, siendo amigos podemos apoyarnos más y sin exigir tantas cosas, podemos dejar de vernos por días y no pasaría nada, seguiremos con nuestra amistad - Bien – es todo lo que respondo. Ella deja los cruasanes en la mesa y solo se va a su trabajo, desde que la conozco es así, radical.     
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