—Mark ha dejado Galicia— el anuncio de Samara hizo que Eider dejara por un momento aquel portátil que sostenía en piernas, su atención llegó después de segundos. Samara frente a ella lucía alegre, satisfecha, burlona, algo que causó confusión en Eider. —Que bien por él— dijo con tranquilidad, realmente se alegraba por el tipo, habían transcurrido días desde aquella fiesta y ambos habían tenido más comunicación, una buena y tranquila. —¿No son amigos?— Atajó la rubia con un gesto, Eider negó sin ni quisiera pensar en ello, no lo era, tal vez conocidos si, pero no otra cosa. —No lo creo— formuló Eider, su vista regresó a aquel portátil, donde volvió a preocuparse por lo que realizaría, una cita con aquella psicóloga de la zona. Debía hacerlo, si quería reconstruirse y calmar aquellas a

