Quiero oírte gemir

1102 Palabras
Vittorio penetra el coño de Isabella mientras que hace movimientos en círculos dentro de su cuerpo, el rubio entre abre sus labios cuando se le hace agua después de sentir la tibieza del interior de esa castaña. —Joder, tu coño sigue siendo suave y caliente por dentro —gime contra su oído. Lleva una de sus manos hacia la parte delantera de su cuerpo para apoderarse de una de sus tetas la cual aprieta con ganas, estripa su pezón al mismo tiempo que hace círculos dentro del coño de esa mujer. —Siii… siento que te humedeces, me gusta cuando se mojan—susurra con voz ronca y pervertida. Él empieza a lamer su oreja y poco a poco comienza a descender por su cuello, nuca y espalda, al llegar a esa parte desolada de lomo Vittorio muerde a Isabella con fuerza que provoca que ella grite y encorve el cuerpo. —Me gusta hacerte daño, ¿lo sabes verdad? Sigue masturbando el coño de ella sin detenerse hasta que él llega a la parte de las nalgas, empieza a dejar besos, luego lame las mismas y hasta deja pequeños mordiscos no tan dolorosos. Entre abre los muslos de ella y es cuando observa aquel agujero un poco oscuro de su ano, separa las nalgas de la castaña y seguido de eso pasa su lengua por todo lo ancho de ese culo. Empieza a lamer con más frenetismo esa zona que su sangre se enciende. Vittorio se pone en pie y termina por empujar el cuerpo de Isabella hacia la cama, acuesta a la chica boca abajo sobre la misma y separa lo más que se puede sus piernas. Él se sienta en el suelo y empieza a chuparle el culo. Entre tanto, Isabella se aferra al borde de la cama conjuntamente con las sábanas mientras que su jefe le lame el ano. Frunce el ceño al mismo tiempo que frota el rostro contra la sabana. —Quiero oírte gemir, o me veré obligado a hacerte más daño. Levanta la vista para ver como un fino hilo de sangre se desliza por la espalda de ella, la mordido había sido tan fuerte que la hizo sangrar. Hace que Isabella levanta más las caderas y es cuando él logra deslizar su lengua hasta la parte del coño de ella. Lame y chupa al mismo tiempo sintiendo ese dulzor familiar en su paladar, con los dedos separa los labios vaginales molestos y estorbosos para poder introducir un poco más su lengua. Siente como el cuerpo de Isabella se tensa, sus pies los engarruña demostrándole una vez que no le gustaba follar con él. El rubio se pone en pie para luego inclinarse sobre ella, se sienta a horcajadas sobre su cuerpo mientras que se inclina. Luego saca de una gaveta un enorme consolador, lo lleva hacia el culo de Isabella. Mantiene la mirada en esa misma dirección entre tanto va metiendo aquel pene de goma dentro de la v****a de ella, Isabela eleva un poco su culo debido a la incomodidad y es cuando Vittorio lo empuja más hacia adentro. —¡Ahh! —grita ella tensando todo su cuerpo. —¿Te gusta no? —gruñe entre tanto mete y saca el pene de goma. Aunque quisiera negarlo, Isabella no podía… la verdad es que, si lo estaba disfrutando, su jefe era un maldito miserable, pero cada vez que cogían le iba gustando la sensación que él le proporcionaba a su cuerpo. La joven muerde sus labios mientras que su jefe jugueteaba con su coño, todo su cuerpo se había vuelto muy caliente y sudoroso, entre tanto en la parte de su vientre comenzaba a formularse un remolino de sensaciones placenteras. —¡Aaahhh! —gime luego de sentir como su jefe penetra rápidamente su v****a. Vittorio mete y saca el pene de goma vislumbrando como sale salpicado por los fluidos de Isabela, el rubio baja la cremallera de su pantalón para extraer de su bóxer su pene. La punta del mismo se encontraba húmeda y dispuesta a todo. Separa un poco más los muslos de esa chica para poder conducir la cabeza de su pene hacia el orificio oscurecido de su ano. Entre tanto la polla de goma seguía dentro de la v****a de ella, él se aseguraba de penetrar a esa chica por todos los sitios posibles. Ejerce presión de la punta de la cabeza del pene contra el ano de ella y poco a poco empieza a penetrarla. —No, ¡Aahh! Espere… ¿Qué hace? —Te voy a follar por el culo mientras que el pene de goma te coge por la v****a, vamos a probar de todo, niña. —No, no estoy lista para follar por el ano. —Ese no es mi problema. Embiste un poco más el ano de ella hasta que la oye gritar, sigue moviendo el pene de goma dentro de su coño haciendo círculos en su interior y sigue adentrado su propia polla dentro de ese pequeño agujero estrecho. —Joder, como me gusta follar por el culo. Inclina la cabeza hacia atrás mientras que mantiene la boca abierta, frunce levemente el ceño al sentir que cada vez siete más apretada su polla dentro de ese ano. Su boca se hace agua y al inclinar su cabeza hacia adelante la baba sale de su boca para terminar cayendo sobre las nalgas de Isabella. Para ese entonces Vittorio ya había metido todo su pene dentro del ano de la chica. Así que empieza a moverse de adelante hacia atrás al igual que lo hace con el pene de goma. —¡Oh, si! Mierda que rico se siente follarte así. Isabella hace más sus muslos para poder recibir las embestidas de su jefe, le estaba dando muy duro, pero no podía quejarse ya que terminaría lastimándole la v****a como la última vez. —Gime, quiero oírte gemir Isabella. Él muerde sus labios con morbo mientras entra y sale del ano de ella, mueve su mano un poco más rápido para producir más placer para ambos. —Joder, que bueno esta esto. El grotesco sonido de las penetraciones incrementaba el nivel de excitación de Vittorio, quien termino por dejar de sujetar el pene de goma para poner ambas manos sobre las caderas de ella. Sin embargo, el pene de goma no se salió del interior del coño de Isabella. El rubio se afinca sobre el trasero de ella para poder penetrarla con rudeza, el cuerpo de Isabella se mueve hacia adelante y hacia atrás debido a las fuertes embestidas anales que estaba recibiendo.
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