07. El aroma del destino

1763 Palabras

Un silencio envolvió la lujosa habitación, y luego Alexander se levantó de su asiento, lanzando el medallón con fuerza hacia el mueble de madera que tenía al lado como si de un momento a otro aquella joya dejara de tener valor para él. De esa forma, se volvió hacia Thomas y le dijo: —No es coincidencia que ella tuviera el olor de un cazador impregnado en ella. Lo más probable es que estaban siguiendo a esa mujer —dijo Alexander, observando detenidamente a Thomas, quien asintió con la cabeza. —Jaime y yo llegamos a esa misma conclusión, su majestad. Quisieron enviarnos un mensaje. —Malditos cazadores... quiero aniquilarlos personalmente a todos —dijo Alexander, mostrando una sonrisa colmada de rabia. —Su majestad, no puede hacerlo. Son demasiados y nosotros cada vez somos menos. Solo qu

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