Narra Alexander Era domingo por la mañana, la luz del sol entraba por mi venta y una pequeña mano estaba posada en mi abdomen. Mire a la chica que estaba a mi lado, me quede observándola por un tiempo, se veía tan tierna y dulce, sus respiraciones eran pausadas, llevaba puesta la sudadera que le había prestado la noche anterior, y pequeños mechones de cabello le cubrían la cara, algo, que me volvía loco, por el simple hecho de querer retirárselos, pero tenia miedo de despertarla. Nunca en mi vida imagine salir de casa a altas horas de la noche solo por buscar a una chica, la cual me había llamado para reclamarme del desastre que es mi vida. Pero aquí estaba con ella a mi lado, haciéndome sentir como un tonto. Por alguna extraña razón Ally se estaba convirtiendo en ese pequeño rayo de

