Narra Alexander Después de lo que había pasado el día de ayer era tiempo de terminar con todo esto, por esa simple razón, nos encontrábamos reunidos a mitad de la sala de mi tía Molly. - ¿Dónde te quedaste anoche? – me pregunto mi madre, intentando escucharse enojada en lugar de preocupada. - Por ahí. – dije sin importancia, logrando que Raíl se enojara y mi madre se preocupara. - ¡Alexander! – grito mi padre, sobre saltando a mi madre. - ¿Sí, Raúl? – dije con sarcasmo y tomando asiento en el sofá. - Te crees muy gracioso. Pues déjame informarte que no lo eres. - ¿Ya terminaste o seguras molestándome? - Williams, – hablo mi madre. – esas no son formas de dirigirte a nosotros. - ¿Ahora si te preocupas de cómo me comporte?, que irónico y yo pensando que solo te importaba aparentar q

