El Ocaso del Poder La noche caía como una manta negra sobre la ciudad, mientras los hombres de Alexander se preparaban para la embestida final. Las luces de los vehículos y las sombras de las armas brillaban a lo lejos, creando una atmósfera cargada de incertidumbre. Emma observaba desde una ventana alta, los pensamientos girando en su mente como una tormenta incontrolable. Sabía que la confrontación estaba a minutos de comenzar, pero su preocupación no se limitaba solo a la batalla. Sofía seguía siendo un objetivo fácil, y Ricci era capaz de cualquier cosa. Alexander se acercó a ella, su presencia dominando la habitación como siempre. Había algo en su postura, una mezcla de control férreo y rabia contenida, que hacía que Emma se sintiera dividida entre el miedo y la atracción. —¿Estás

