El Final del Camino El enfrentamiento estaba en su punto más álgido. Emma y Salvatore se mantenían a unos pasos de distancia en el centro de la sala, rodeados por Alexander, Dimitri, y Sergi, quienes observaban con cautela, listos para intervenir si la situación se tornaba peligrosa. La tensión era tan densa que parecía detener el tiempo, y cada movimiento de Salvatore reflejaba su frustración y desesperación al ver que Emma estaba respaldada por hombres poderosos y leales. Salvatore esbozó una sonrisa de desprecio, tratando de disimular su evidente nerviosismo. Sabía que estaba acorralado, pero aun así, intentaba mantener la compostura. —¿Crees que puedes simplemente tomar el lugar de tu padre y que todos te seguirán? —dijo con una voz venenosa—. El poder no se hereda tan fácilmente, E

