Bajo el Manto de la Confianza La traición de Salvatore había dejado una marca en la organización. Emma y Alexander, junto a sus aliados, habían tomado medidas para asegurar que no hubiera más filtraciones, y los traidores entendieron rápidamente que la lealtad era el único camino. Esa noche, después de confrontar y neutralizar la amenaza, Emma y Alexander se encontraron solos en su habitación. Había sido un día agotador, y la tensión acumulada finalmente parecía disiparse mientras ambos se refugiaban en la seguridad de su intimidad. Emma se acercó a Alexander, buscando consuelo en sus brazos, y él la abrazó, acariciando su espalda con ternura. —Hoy me has sorprendido, amor —murmuró Alexander—. Tu frialdad, tu estrategia... Has manejado esta situación como una líder nata. Estoy muy orgu

