Sombras Acechantes Las primeras luces de la mañana iluminaban los terrenos de la villa, revelando una paz engañosa. A pesar de la aparente calma, Emma y Alexander sabían que Salvatore estaba movilizándose, y el peligro se sentía más palpable que nunca. El mensaje de Dimitry sobre los hombres de Salvatore rondando las cercanías de la propiedad había sido solo un aviso; estaban rodeados por enemigos en la sombra, esperando su momento para atacar. Emma, con la decisión grabada en sus facciones, caminaba junto a Alexander hacia la sala de reuniones. Sergi y Dimitry ya estaban allí, preparados para la nueva estrategia que les permitiría hacer frente a los intentos de Salvatore de sabotear su liderazgo. —No podemos permitir que Salvatore continúe con esta emboscada sutil —dijo Emma con firmez

