El sonido de una cadena golpeando el suelo y el goteo del agua me hicieron abrir los ojos. Era un poco borrosa mi vista pero se muy bien quien estaba delante de mí, era Alex sentado en un silla, su cuerpo tenía sangre, en su boca había un trapo, le cortaba su voz. -¡Alex!- El intentaba hablar pero era imposible, la mordaza no lo permitía. -¿Amor estás bien?- pregunté El solo asintió, yo trataba de moverme, estaba en una silla atada de manos y pie, mi vestido dejó de ser blanco ahora tenía manchas negras de grasa. Una puerta se abrió, un hombre venía hacia mí, sus pasos eran lentos, quería darle dramatismo, al estar bajo el reflecto entendí de qué se trataba. -¿Adrián?- mencioné -Querida Helena.- mencionó sonriendo, él trajo una silla y se sentó delante de mí, su traje estaba im

