Tomamos el almuerzo, no tenía hambre pero debía hacerlo, por culpa de Adrián no voy a desperdiciar el tiempo en familia. -¿Cariño qué tal si nos vamos?.- -¿A casa?- -Pensaba en algún plan para los tres, vamos de compras, quizás un helado, cine, no sé lo que tú quieras.- -Me encantaría, iré a recoger mis cosas y ya nos vemos.- mencioné -Dale cariño.- Los bese a los dos y me dirigí a mi oficina, enviaría un par de correos y volvería.- Una vez ingrese mi celular comenzó a sonar, al revisar noté que era Magdalena, así que contesté con rapidez. -¿Cómo va mi vendedora estrella?- mencioné -¡Helena! No sabes la cita que tuve, no son los valores que tú llevas a la compañía pero logré 300 mil dólares.- -¡Felicidades! Sabías que podrías.- -Gracias, ahora quiero pedirte un favor.- -El

