vii.

1241 Palabras
.:. CHAPTER SEVEN .:. ( DIFFERENT CLASSES ) CUANDO HARRY, LYRA, RON Y HERMIONE entraron en el Gran Comedor para desayunar al día siguiente, lo primero que vieron fue a Draco Malfoy, que entretenía a un grupo de gente de Slytherin con una historia muy divertida. Al pasar por su lado, Malfoy hizo una parodia de desmayo, coreado por una carcajada general. -No le hagas caso -le dijo Hermione- Tú, ni el menor caso. No merece la pena... -¡Eh, Potter! -gritó Pansy Parkinson- ¡Potter! ¡Que vienen los dementores, Potter!¡Uuuuuuuuuh! -¿Que opinan si les digo quie quiero adoptar a Parkinson? -preguntó Lyra y sus amigos la miraron sin entender- Tiene cara de perro, eso para mi es suficiente. Lyra se sento junto a Fred. -Los nuevos horarios de tercero -anunció George, pasándolos- ¿Qué te ocurre, Harry? -Malfoy -contestó Ron sentándose. George alzó la vista y vio que en aquel momento Malfoy volvía a repetir su pantomima. -Ese imbécil -dijo sin alterarse- no estaba tan gallito ayer por la noche, cuando los dementores se acercaron a la parte del tren en que estábamos. Vino corriendo a nuestro compartimento, ¿verdad, Fred? -Casi se moja encima -dijo Fred, mirando con desprecio a Malfoy. -¡Ja! Hubiese pagado para ver eso -comentó Lyra mirando que podia comer. -Yo tampoco estaba muy contento -reconoció George- Son horribles esos dementores... -Se le hiela a uno la sangre, ¿verdad?-dijo Fred. -Pero no se desmayaron, ¿a que no? -dijo Harry en voz baja. -No le des más vueltas, Harry -dijo George- Mi padre tuvo que ir una vez a Azkaban, ¿verdad, Ron?, y dijo que era el lugar más horrible en que había estado. Regresó débil y tembloroso... Los dementores absorben la alegría del lugar en que están. La mayoría de los presos se vuelven locos allí. Lyra espero que Sirius no estuviera tan loco como para matarla, o a Harry. -Bien, hoy comenzamos asignaturas nuevas -dijo alegremente Hermione. -Hermione -dijo Ron frunciendo el entrecejo y mirando detrás de ella- se han confundido con tu horario. Mira, te han apuntado para unas diez asignaturas al día. No hay tiempo suficiente. -Ya me apañaré. Lo he concertado con la profesora McGonagall. -Pero mira -dijo Ron riendo- ¿ves la mañana de hoy? A las nueve Adivinación y Estudios Muggles y... -Ron se acercó más al horario, sin podérselo creer- mira, Aritmancia, todo a las nueve. Sé que eres muy buena estudiante, Hermione, pero no hay nadie capaz de tanto. ¿Cómo vas a estar en tres clases a la vez? -Déjala en paz, Ron -la defendió Lyra aunque compartió una mirada con Hermione. -Pero... En ese momento entró Hagrid en el Gran Comedor. Llevaba puesto su abrigo largo de ratina y de una de sus enormes manos colgaba un turón muerto, que se balanceaba. -¿Va todo bien? -dijo con entusiasmo, deteniéndose camino de la mesa de los profesores- ¡Está en mi primera clase! ¡Inmediatamente después del almuerzo! Me he levantado a las cinco para prepararlo todo. Espero que esté bien... Yo, profesor..., francamente... Les dirigió una amplia sonrisa y se fue hacia la mesa de los profesores, balanceando el turón. El Gran Comedor se vaciaba a medida que la gente se marchaba a la primera clase. Ron comprobó el horario. -Lo mejor será que vayamos ya, el aula de Adivinación está en el último piso de la torre norte. Tardaremos unos diez minutos en llegar... -Suerte caminando -se burlo Lyra ya que a ella le toca Estudios Muggles y no era tan lejos. Se acerco a Hermione y hablo despacio solamente para que ella escuche- Te guardo un lugar, pero luego me vas a contar todo esto. Como el aula de estudios muggles estaba en el primer piso no tuvo que andar mucho hasta llegar. La verdad es que la falta de gente en el aula daba pena, eran muy pocos y en su mayoría eran Hufflepuff. La rubia se sento en unos de los primeros bancos guardandole un lugar a Hermione. Cuando la profesora Charity Burbage empezó su discurso de las cosas que iban a dar en todo el año en su materia, Hermione aprecio como por arte de magia justo en el lugar que Lyra le habia guardado. La clase fue entretenida o eso le parecio a Lyra, la profesora no habia dejado tarea y eso era algo a favor de ojigris para empezar a amar la materia. Al final de la clase Hermione volvió a desaparecer y Lyra tuvo que caminar sola hasta el aula donde impartía clases la profesora McGonagall. Al llegar Hermione y los chicos ya estaban ahi, por lo que tomo asintió al lado de Harry que estaba en una de las ultimas filas. -Tenes una cara horrible ¿La clase de adivinación estuvo fatal? -preguntó Lyra haciendo sobresaltar a Harry. -La profesora Trelawney vio al Grim en mi té -contestó Harry. -¿Y? -¡Es el Grim! ¡Supuestamente voy a morir! -chilló Harry en un susurro. -Bueno si me preguntas -Lyra se acomodó en su lugar- Ningun animal te va a causar la muerte -rio- Si moris va a ser por otra cosa. -Que gran apoyo... -¿Qué les pasa hoy? -preguntó la profesora McGonagall, recuperando la normalidad con un pequeño estallido y mirándolos- No es que tenga importancia, pero es la primera vez que mi transformación no consigue arrancar un aplauso de la clase. Hermione levantó la mano. -Por favor; profesora. Acabamos de salir de nuestra primera clase de Adivinación y... hemos estado leyendo las hojas de té y.. -¡Ah, claro! -exclamó la profesora McGonagall- No tiene que decir nada más, señorita Granger ¿quién de ustedes morirá este año? -Yo -respondió por fin Harry. -Ya veo -dijo la profesora McGonagall, clavando en Harry sus ojos y después mirando a Lyra- Pues tendrías que saber, Potter, que Sybill Trelawney, desde que llegó a este colegio, predice la muerte de un alumno cada año. Ninguno ha muerto todavía. Ver augurios de muerte es su forma favorita de dar la bienvenida a una nueva promoción de alumnos. Si no fuera porque nunca hablo mal de mis colegas... La adivinación es una de las ramas más imprecisas de la magia. No les ocultaré que la adivinación me hace perder la paciencia. Los verdaderos videntes son muy escasos, y la profesora Trelawney... me parece que tienes una salud estupenda, Potter; así que me disculparás que no te perdone hoy los deberes de mañana. Te aseguro que si te mueres no necesitarás entregarlos. -Ven -dijo Lyra riendo- Tuvieron que haber venido conmigo a estudios muggles. Cuando terminó la clase de Transformaciones, se unieron a la multitud que se dirigía bulliciosamente al Gran Comedor; para el almuerzo. -Animo, Ron -dijo Hermione, empujando hacia él una bandeja de estofado- Ya has oído a la profesora McGonagall. -Harry -dijo en voz baja y grave- tú no has visto en ningún sitio un perro n***o y grande, ¿verdad? -Sí, lo he visto -dijo Harry- Lo vi la noche que abandoné la casa de los Dursley. -Probablemente, un perro callejero -dijo Hermione muy tranquila. -Hermione, si Harry ha visto un Grim, eso es... eso es terrible -aseguró- Mi tío Bilius vio uno y.. ¡murió veinticuatro horas más tarde! -Ron no seas tonto -dijo Lyra- Nadie puedo morir por ver un perrito a menos que sea muy tierno.
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