Dolorosas verdades

3783 Palabras

Cuatro tragos y de Ron flor de caña, añejo 1988, una cerveza y cuatro boquitas para empezar la fiesta. ¡Sería perfecta! Yo haría que lo fuera.  Me estaba dando sueño, pero no era tanto, se podría decir que el alcohol solo había hecho que sintiera mi cuerpo relajado. Después del cuarto mojito de la segunda botella comencé a ceder. No obstante, a pesar de jamás haber bebido y hacer de esta mi primera vez, no sólo había comprobado que era pésima para beber, sino que también era capaz de hacer cualquier cosa y no sentir ni tristeza, ni dolor y mucho menos remordimientos. Era como si mi razón se hubiera ido de vacaciones a un planeta desconocido y me hubiera dejado sola, libre de hacer lo que me viniera en gana. De verdad jamás me había sentido tan libre. Me senté lo más alejada de todos los

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