Capítulo 21 - La Protección Inquebrantable El amanecer comenzaba a asomar tímidamente entre las sombras de la ciudad, pero dentro del apartamento de Helena, el tiempo parecía haberse detenido. En sus brazos, Sebastian dormía profundamente, su rostro relajado, sin las tensiones que habitualmente lo acompañaban. Helena lo observaba en silencio, su corazón aún acelerado por lo sucedido la noche anterior. Era como si su vida hubiera cambiado en un instante, como si todo lo que había luchado por construir ahora dependiera de algo mucho más grande que ella misma: él. Aunque la paz parecía haber llegado entre ellos, sabía que la calma solo era temporal. La guerra que se desataba fuera de las paredes de su hogar no había desaparecido. De hecho, se intensificaba. El nombre de Helena seguía siendo

