EL QUE NO QUISO LUCHAR FUI YO. Capítulo 32. —No puedo creerlo, estabas escondida como una ladrona, eres el colmo. Empecé a reírme y ella se quedó muy sería. —Sí llegó visita, te lo dije. Yo seguía burlándome de ella. —¿A que no adivinas quién es? Me miró, yo no podía superar lo ocurrido, no dejaba de reírme hasta que de la nada sentí escalofríos por todo el cuerpo. —¡Esteban! —soltó de repente. Mi maldita risa se borró, entre cerré los ojos, si esto era una broma era de muy mal gusto. —¿Qué? —inquirí. Ella permanecía muy sería. —Esteban acabó de llegar a casa de Natalia. Me quedé en shock, sin moverme, sentí los latidos acelerados de mi corazón, ladeé la cabeza tratando de procesar la información y pregunté de nuevo. —¡¿Qué?! Se llevó las manos a la cabeza con

