Liger: RENACIMIENTO. —Vas a pagar por esto, Ángela —gruñó de manera sensual incorporándose, y le hizo salir de su boca. Haciéndola jadear pata manifestar su desacuerdo. Cuando Kail quedó completamente sentado. Sus miradas lo dijeron todo; y ella supo que era el momento. La tomó firmemente por los hombros, y la levantó del suelo en donde estaba arrodillada; para quitarle torpemente las bragas clásicas de algodón que llevaba, y luego ponerla justo donde quería. Como si no pesara nada, la alzó con sus fuertes brazos sosteniéndola por debajo de sus muslos. Se dejó caer de espaldas de nuevo sobre el colchón y la acomodó sobre su rostro. Ángela quedó fascinada de la fuerza que Kail tenía, porque sin ningún tipo de esfuerzo la sostenía en el aire, y la anticipación creció en ella y se dispe

