Liger: RENACIMIENTO. Las cadenas estaban tan apretadas, que le cortaban la piel. Tenía una en cada brazo, y otra en el cuello. Todo había sido una vil trampa. Su cuerpo estaba rasgado de los latigazos, que el mismo Brandon Harris le había dado. Tenía los labios, las plantas de las manos y los pies cuarteados, de tanta electricidad que había recibido, que le había impedido activar los microchips de rastreo. Confiaba en que su hermano ya estuviera en su búsqueda, solo debía ser paciente y aguantar hasta donde su cuerpo pudiese. No había vuelta atrás. Harris se las pagaría, se lo juró. Cuando se enteró de que igual forma, hizo que Ángela fuera a su encuentro. «Mil veces maldito», pensó. No quiso imaginar los abusos que sufrieron su mujer, y su hijo en sus crueles manos, dur

