Francesco se detuvo frente a Caio, con una mirada firme pero paciente, era hora de otra conversación franca. — Escucha, Caio. Necesitas mantener el enfoque durante la boda. Y recuerda que quizás Alexandra no esté lista aún. Tendrás que tener paciencia. Las mujeres merecen una primera vez tranquila. Alexandra contigo, Savana conmigo, y Willow con Bartolomeo. Después, haremos como nos gusta. Pero ahora, ten un poco más de paciencia. Queremos que sean felices. Caio soltó un profundo suspiro, estaba ansioso y sus hormonas danzaban, pero asintió. Sabía que Francesco tenía razón, pero la espera lo dejaba ansioso, parecía que esperaba toda una vida. — Una cosa más — continuó Francesco, — Emilly y Milla están llegando. Milla venía de Brasil. —Martha y Jane volverán para ayudar en la casa. Así

