El silencio que se siguió a la petición de Caio fue inmediato. Bartolomeo y Francesco parecían congelados, incapaces de creer lo que acababan de oír. Caio... había hablado. Las mujeres también se detuvieron, con Savana, Willow y Alexandra en estado de shock. Siempre habían oído que Caio no decía nada, nada de nada. Incluso Saiko, que había organizado la boda, mencionó que Caio no era verbal. Y ahora, él había pedido que se quedaran. La sorpresa fue total. Alexandra miró a su prometido, y él sostuvo su mirada. Bartolomeo dio un paso adelante, aún atónito, y miró directamente a su hermano menor. — Caio... repite lo que dijiste. Sin dudar, Caio repitió: — Quédense... por favor. El "por favor" salió de la boca del chico indisciplinado que solo obedecía a sus hermanos. Él había pedido... p

