Hace años que no había recaído en el mal vicio del cigarrillo. Pero esa noche lo necesité para calmarme. Apagué la colilla con la punta del zapato, volviendo a mirar hacia su departamento. Nada. Ni luces, ni sonido. Cuando al fin había podido escapar de la prensa, me vine directo a donde sabía, ella estaría, aunque ahora comenzaba a dudarlo. ¿Y si se había mudado con su prometido? Llevaba una hora esperándola, sin obtener resultados. Estaba planteándome ir a verla mañana a al ensayo, cuando las luces de un auto n***o parpadearon a lo lejos, y luego se detuvieron a unos coches más de distancia del mío. Me escondí tras un poste, rogando que fuera ella. Efectivamente. Se bajó, despidiéndose de Karen, y al parecer Cristián, quien iba al volante. El auto se marchó, y cuando ella ingresó a

